
15 de Diciembre de 2010 |
2 comentarios
Cuando vamos a vivir con amigos o en pareja, tenemos que tener muy claro que la casa es un espacio común, que exige tiempo para limpiar y organizar, que las tareas son muchas y variadas: planchar, lavar, fregar, cocinar, etc. y que por lo tanto todo eso es cosa de todos. ¿Cómo hacer para que todo vaya sobre ruedas? He aquí algunos trucos:
• Acordar antes de la convivencia que las tareas van a ser responsabilidad de todos, incluso si alguien no trabaja (el otro tendrá menos obligaciones, pero tendrá) porque luego es difícil quitar las malas costumbres y asumir responsabilidades que nunca se tuvieron.
• Aclarar que es cuestión de corresponsabilidad, no de ayuda. Ayuda la presta un vecino, no la persona que convive con nosotros y en nuestra casa.
• Repartir las tareas según los gustos, las capacidades o el horario, lo facilita todo muchísimo.
• Hay que ser flexible si todo no se hace exactamente como nosotros lo haríamos y dar la oportunidad de ir mejorando. La persona que sabe hacerlo mejor debe tener paciencia y permitir, también, que la otra persona haga las cosas a su manera o según su gusto.
• No ir detrás haciendo o retocando lo que está mal o señalando los fallos constantemente; mejor alabar la buena disposición. Eso sí, admitiremos las recomendaciones.
• Es importante saber aceptar que no todos tenemos el mismo concepto respecto a lo que es el orden.
• No permitir nunca que alguien no haga las tareas que le corresponden porque las hacen mal. Se le corrige, se le enseña con tacto y delicadeza pero se insiste en que cumpla con su cometido hasta que aprenda a hacerlo bien. No caer en el error de: “Quita que ya lo hago yo, porque lo hago mejor y más rápido” A fuerza de insistir en su realización, mejorará, seguro.
Si ponemos en práctica estas sencillas reglas, las tareas domésticas,
serán cosa de coser y cantar.

Un hogar, responsabilidad de todos
¿Por qué nuestras madres hacen casi todo bien en relación a las tareas domésticas? ¿Han hecho un master específico? ¿Son más listas? No, simplemente es cuestión de experiencia y ésta se consigue con la práctica y la repetición.Cuando vamos a vivir con amigos o en pareja, tenemos que tener muy claro que la casa es un espacio común, que exige tiempo para limpiar y organizar, que las tareas son muchas y variadas: planchar, lavar, fregar, cocinar, etc. y que por lo tanto todo eso es cosa de todos. ¿Cómo hacer para que todo vaya sobre ruedas? He aquí algunos trucos:
• Acordar antes de la convivencia que las tareas van a ser responsabilidad de todos, incluso si alguien no trabaja (el otro tendrá menos obligaciones, pero tendrá) porque luego es difícil quitar las malas costumbres y asumir responsabilidades que nunca se tuvieron.
• Aclarar que es cuestión de corresponsabilidad, no de ayuda. Ayuda la presta un vecino, no la persona que convive con nosotros y en nuestra casa.
• Repartir las tareas según los gustos, las capacidades o el horario, lo facilita todo muchísimo.
• Hay que ser flexible si todo no se hace exactamente como nosotros lo haríamos y dar la oportunidad de ir mejorando. La persona que sabe hacerlo mejor debe tener paciencia y permitir, también, que la otra persona haga las cosas a su manera o según su gusto.
• No ir detrás haciendo o retocando lo que está mal o señalando los fallos constantemente; mejor alabar la buena disposición. Eso sí, admitiremos las recomendaciones.
• Es importante saber aceptar que no todos tenemos el mismo concepto respecto a lo que es el orden.
• No permitir nunca que alguien no haga las tareas que le corresponden porque las hacen mal. Se le corrige, se le enseña con tacto y delicadeza pero se insiste en que cumpla con su cometido hasta que aprenda a hacerlo bien. No caer en el error de: “Quita que ya lo hago yo, porque lo hago mejor y más rápido” A fuerza de insistir en su realización, mejorará, seguro.
Si ponemos en práctica estas sencillas reglas, las tareas domésticas,
serán cosa de coser y cantar.









Compartir tareas es muy saludable para las relaciones de pareja, y para la convivencia, en general.
Estoy totalmente de acuerdo con este artículo. Normalmente se nos adjudica a las mujeres las tareas domésticas, pero el hogar tanto para disfrutarlo como para trabajarlo de todos los que habitan en el. Con vuestro planificador las tareas se reparten.